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Llega el todo camino compacto de la marca japonesa, que se apoyará en la eficiencia de sus motores para lograr el éxito


El nuevo Mazda CX-5, que se posiciona un peldaño por debajo del CX-7, viene a competir con no pocos modelos de esta floreciente categoría de SUV compactos, desde los Opel Antara y Chevrolet Captiva hasta los Honda CR-V, Ford Kuga, Renault Koleos, etc, pasando por el exitoso Qashqai.
Aunque su longitud total es de 4,55 metros, sorprende el aprovechamiento de las cotas interiores, pues las plazas posteriores son muy similares en cuanto a dimensiones a las del CX-7 y, además, ofrece nada menos que 500 litros de volumen útil en su maletero, lo que lo posiciona entre los mejores de su clase.

La marca japonesa estrena con este coche novedades tecnológicas englobadas bajo la denominación ‘Skyactiv Technology’, que se asocian a motores, cajas de cambios y bastidores. El motor de gasolina de 2,0 litros rinde 165 caballos para el tracción delantera y 160 para el 4WD. Los dos turbodiésel comparten el bloque motor de 2,2 litros y desarrollan 150 y 175 caballos. Un dato significativo es que la relación de compresión de los tres motores es 14:1, muy baja para un turbodiésel y muy alta para un gasolina.