CULTO AL CUERPO
Empeñadas en poner el listón muy alto, estas dos marcas hermanas, Kia y Hyundai, se presentan en el segmento SUV compacto con el mismo coche, pero con distinta presencia -a cada cual más atractiva- y aspiraciones también divergentes.
Hyundai lleva tiempo buscando un hueco en zonas más elevadas de la categoría. El ix35 es una muestra de buen hacer y la base perfecta para que ahora Kia también dé ese mismo salto con la nueva generación de Sportage. Y lo consigue, al menos, por la buena imagen y el salto de calidad percibida. Sirva esto además como llamamiento a todos los que se plantean la compra de uno de estos dos coreanos: llevar cualquiera de ellos no significa ir en segunda clase, todo lo contrario, pueden competir y compiten de tú a tú con los generalistas europeos en calidad de realización y en cualquier otro capítulo.
Pero el poso de marcas coreanas sigue estando ahí, de modo que para dar el empujón definitivo a los interesados necesitan apoyarse en un equipamiento superior al de sus rivales. El Kia se presenta con el acabado Emotion, el más alto de gama, que asociado al cambio automático dispara su precio hasta los 34.000 euros. El Hyundai, por su parte, traje elegante a la par que discreto. Es decir, acabado intermedio Comfort -con doble techo practicable (760 €) en nuestra unidad de pruebas- y cambio manual de seis velocidades más tapicería mixta tela/cuero de serie. La tarifa final, 27.990 euros sin contar el techo, queda aún lejos de la de este Sportage, más caro incluso que el ix35 CRDi de 184 CV en su versión tope de gama.
Gran presencia. Si el mercado de turismos está difícil, en los SUV la situación es algo más alentadora gracias al éxito comercial de modelos como el Qashqai y el Kuga. Como el Ford, apuestan por un atractivo estético que atrae las miradas de los viandantes, aunque, a nuestro entender, el Sportage ha dado un paso más para lucir una figura aún más llamativa y atractiva.
Su belleza está en el exterior, pero también saben conquistar desde dentro. Sus formas compactas, no más de 4,5 metros de longitud, albergan un habitáculo digno de berlinas de superior categoría, donde cuatro pasajeros se acomodan fácilmente y un quinto aguanta aunque la plaza central no sea la más cómoda posible. Con el espacio destinado al pasaje no dilucidaremos la compra, ya que siendo los mismos bastidores ofrecen cotas interiores casi idénticas.
En esta dicotomía el diseño sí que será importante. Para ser el mismo coche los trajes que llevan no podían ser más distintos: más moderno y radical el del Sportage y actual sin ser rompedor el del ix35. ¿Y los materiales? Nueva sorpresa: la parte superior del salpicadero del Kia de material más blando le sitúa a la altura de los europeos con un aire de mejor terminación frente al ix35, que en la zona superior y en la central tiene plásticos rígidos.
Puestos al volante, cualquiera de los dos nos gusta, especialmente por la multitud de regulaciones disponibles. Asientos cómodos, amplios y todo a mano. En las versiones altas de gama no hay ni que meter la llave, el Sportage arranca por botón. Hay mucho huecos y las conexiones de iPod y toma auxiliar son de fácil acceso, pero quedan demasiado a la vista. De lo mejor, la conexión Bluetooth para el móvil, disponible de serie en ambos.
Paso seguro. Ambos presumen de imagen activa y dinámica, pero en el momento de salir a carretera se muestran suaves, dóciles y cómodos. Sus genes de compactos les garantizan un buen rodar en carreteras abiertas y agilidad en los tramos virados.
Son benévolos con los ocupantes en todo momento, y aunque sus suspensiones tiran a firmes no lo son tanto como las de Kuga o Qashqai, las referencias del segmento. Mismas suspensiones e igual calibración, pero una actitud muy distinta por las diferencias de rueda. Mientras que el Kia recurre a las llantas de 18 pulgadas que mejoran la respuesta en carretera e incomodan en asfaltos rotos o pistas de tierra, el ix35 se inclina por unos neumáticos más confortables de 17 pulgadas de diámetro, que en carretera dejan notar más la deriva y hacen perder precisión a su muy lograda dirección.
No se aprecian pérdidas de motricidad en ninguno de los casos y gustan de apoyos fuertes manteniéndose inamovibles. La trasera ni se inmuta, y a ésta solo le llega par motor en caso necesario. Su capacidad todoterreno está reducida a la posibilidad de que el tren posterior reciba fuerza, pero para una ocasional fuga por el campo nos salva los muebles. Esta tracción se puede bloquear con un botón al 50/50, pero siempre que circulemos a velocidades moderadas. Por supuesto que los dos disponen de controles de descenso, limitado a 8 km/h, y de asistente de arrancada en pendiente.
Cuestión de dinero. Conviene recordar que si optamos por las versiones más altas, como el Kia, nos encontraremos con el mejor de los equipamientos, cuero, navegador, asientos calefactables, etc, en cuyo caso los precios estarán entre 31.500 (manual) y 34.000 euros (automático). El acabado más alto del ix35, Style, sale por 30.790 €, más económico que el Kia. En la versión intermedia Comfort (27.990 €) el equipo es bueno, sin ausencias y con algún regalo como el Bluetooth o la conexión iPod.