AUDI A7 SPORTBACK 3.0 TDI S TRONIC QUATTRO
TOP MODEL  
Como la más bella supermodelo del momento, el A7 Sportback entra arrasando en la pasarela automovilística del lujo y la tecnología. Curvas pronunciadas, glamour, elegancia...virtudes para enamorar a cualquiera  


Estilizada, con curvas de infarto, glamourosa, elegante... Son los atributos que diferencian a las supermodelos de las mujeres del día a día. Pues bien, si por un momento trasladásemos estos cánones de belleza al automóvil el nuevo Audi A7 Sportback cumpliría a rajatabla con el 90-60-90 que marca la perfección femenina. Se trata de un distinguido coupé de casi cinco metros con la capacidad de representación de una limusina, un comportamiento digno de un deportivo y un excitante toque de originalidad en las proporciones de su zaga que, pese a resultar poco común, convence a todo el que se para a contemplarlo.
Que es precioso no lo decimos nosotros -que también-, sino los numerosos curiosos que nos han “asaltado” durante la prueba para preguntarnos o simplemente felicitarnos por nuestra elección. Es de esos coches que levantan tanta expectación y envidia como cuando acudes a una fiesta acompañado por una chica de portada.
Su imponente diseño despejará las dudas a quien considere que se encuentra en tierra de nadie, entre un A6 más accesible y manejable y el extra de distinción que aporta un A8. Mercedes-Benz ya demostró con el CLS que hay un hueco importante entre esos dos segmentos de mercado, pero hay que llenarlo con algo que merezca la pena. El coupé de la estrella dio primero, pero ahora tiene un rival a su medida con este A7, que se medirá de igual a igual a la inminente nueva generación del coupé de Stuttgart. De hecho, estamos deseando ponerlos uno junto al otro (pronto lo haremos) para comprobar quien es la top entre las top.

Distinguido señor. Hemos tenido la ocasión de conducirlos consecutivamente y el planteamiento del A7 es claramente distinto. Tanto el diseño general como los detalles o la calidad de los materiales le acercan más al estilo A5 que al A8. Esto no hay que tomarlo como una crítica, es simplemente un planteamiento diferente: el A7, igual que tiene proporciones externas distintas al A8 (especialmente por su menor altura) también de puertas adentro se respira otro ambiente: la posición de conducción está más cerca del suelo, el salpicadero es más bajo y para el cambio no se ha optado por el mando tipo yate del A8, sino por una palanca más tradicional con los mandos del MMI detrás del cambio.
En general, el ambiente interior es claramente más excelso en el A8, manteniendo el A7 un alto nivel de calidad. Otro detalle específico de esta “berlina-coupé” son las puertas sin marco (que filtran algo de ruido aerodinámico a partir de 130 km/h y también hacen más presente el ruido del exterior).

Dinámico. Eso sí, la conducción del A7 es claramente más excitante que la del A8. La unidad que Audi puso a nuestra disposición equipaba el motor 3.0 TDi de 245 caballos, asociado a una caja S tronic de doble embrague y siete velocidades (también puede pedirse con el Multitronic de ocho relaciones) y la tracción total Quattro en su última evolución, con un diferencial central de corona que, junto con la electrónica, es capaz de gestionar el par individualmente en cada rueda. En condiciones normales el 60 por ciento del par va al tren posterior, pero ese reparto puede variar hasta un máximo del 85 por ciento para el eje trasero y el 70 para el delantero.
Como añadido, nuestro A7 equipaba el tren de rodaje deportivo opcional que reduce la altura de la carrocería en 10 mm. y dispone de reglajes de suspensión más enérgicos. Para empezar, hay que decir que incluso con este extra resulta un coche eminentemente confortable.
Pero es que en máxima exigencia resulta implacable en curvas rápidas y apoyos largos. El tren delantero obedece fielmente gracias a la acción del evolucionado sistema Quattro, que reduce a la mínima expresión el subviraje inherente a los modelos de tracción total. Y, sobre todo, transmite una sensación de ligereza impropia para un coche de su tamaño y peso. Todo, con la máxima confianza para el conductor.
El motor empuja, y mucho (de hecho, creemos que sería suficiente con la versión de 204 CV, que se sirve únicamente con el cambio Multitronic de ocho velocidades y la tracción delantera). Y sin embargo, ha conseguido cifras de consumo insultantes para su potencia, talla y peso: 8,1 litros de media en el global de nuestra prueba con picos que rozan los seis litros en autovía y nunca por encima de diez a ritmos que su comprador nunca le impondrá.
El cambio S tronic de doble embrague resulta muy agradable de utilizar, tiene un programa deportivo muy efectivo y solo nos deja un poco insatisfechos en las reducciones manuales en conducción deportiva, donde resulta un pelín conservador y nos obliga a estar concentrados para frenar bien el coche antes de bajar una marcha. Si nos precipitamos el sistema no reducirá para proteger el motor de un posible sobrerégimen y entraremos en la curva un poco vendidos. Por contra, el programa automático deportivo funciona muy bien, incluso en reducciones, sin duda el punto más crítico.
Lo que sí viene de serie es el Audi Drive Select, un programa que permite configurar la asistencia de la dirección, la respuesta del acelerador y la rapidez del cambio. Hay tres modos fijos (Auto, Dynamic y Confort) y un modo Individual en el que podemos personalizar cada elemento por separado. Para rizar el rizo en el apartado dinámico el A7 ofrece la suspensión neumática y un diferencial deportivo trasero que reparte el par de forma variable entre las ruedas posteriores.