SSANGYONG KORANDO D20T 4X2
VUELTA A LA ORTODOXIA  
Después de una etapa "rompedora", SsangYong vuelve a la ortodoxia con una nueva versión del Korando firmada por Giugiaro. Su carácter es ahora menos campero y tiene una mayor orientación asfáltica  


Los sorprendentes Kyron, Rodius y Actyon pusieron a SsangYong en la mira de muchos clientes por su peculiar diseño. Su competitivo precio hizo el resto.
Ahora llega una nueva etapa en todos los sentidos: en el industrial, con la adquisición de la marca coreana por parte de Mahindra, y en el de producto, con el lanzamiento del nuevo Korando, punta de lanza de una nueva línea de modelos que acogerá hasta cinco incorporaciones en los próximos cinco años.
Para la cuarta generación del Korando, SsangYong ha optado por una receta muy diferente: un diseño ortodoxo pero no exento de atractivo salido del prestigioso lápiz de Giugiaro. Se completa con unas cualidades más acordes a las de los todoterreno de moda -los crossover compactos- y una ventajosa relación precio-equipamiento. Para valorarlo correctamente hemos elegido la versión de acceso a la gama, con el motor turbodiésel y tracción delantera.

Con estilo... y algo más. El nuevo Korando entra por los ojos, de eso no hay duda. Su carrocería es elegante y discreta, lejos de las estridencias anteriores. De puertas adentro la sobriedad es mayor, sobre todo por un cuadro de relojes demasiado simple y una consola central con pocos mandos -algo que, por otra parte, agradecerán los enemigos de las complicaciones-.
Lo mejor de su interior es el aprovechamiento del espacio. En los 4,4 metros de longitud hay capacidad suficiente para cinco pasajeros, favorecida por el suelo plano de la parte posterior. Incluso el espacio para las piernas en las plazas traseras es destacado, como también su capacidad de maletero: 486 litros.
Para este nuevo Korando, SsangYong ha desarrollado su propio propulsor turbodiésel. Un cuatro cilindros con inyección por raíl común y turbo de geometría variable que genera 175 caballos de potencia. Buenos números que se confirman una vez en marcha. El motor resulta absolutamente solvente cuando entra en su zona buena, tras una leve falta de fuerza a bajas vueltas, detalle que cobra más importancia en campo, cuando necesitamos capacidad de arranque.
No todo es bueno, porque resulta algo áspero a nivel de ruidos, sobre todo en frío y a bajas revoluciones, pero a cruceros de autopista interfiere más el ruido aerodinámico. Los consumos que hemos conseguido no han sido precisamente moderados: resulta difícil de bajar de los ocho litros a cruceros legales en autovía y además el gasto es muy sensible al cambio de ritmo.

La caja manual de seis velocidades (el automático solo está disponible en los 4x4) tiene un tacto correcto, igual que la dirección, sobre todo comparado con modelos anteriores de SsangYong. La mejora en el apartado mecánico es clara, quizá no tanto como para superar a sus teóricos rivales, pero sí para poner distancias con sus hermanos de marca.
Lo mismo sucede en el plano dinámico. El Korando sigue siendo subvirador al límite, pero ese techo ahora queda más lejos. Sigue tendiendo hacia la suavidad en las suspensiones, pero ahora no se aprecia un balanceo tan acusado como en el Rexton, por ejemplo. La sensación de pérdida de confianza y de poca información que hemos tenido con otros SsangYong no se repite a los mandos del Korando. No está en el grupo de los más brillantes en asfalto, pero su nivel ahora es más que decente.
En campo, sus suspensiones blandas le permiten afrontar rutas fáciles con comodidad. Para mayores pretensiones hay que acudir a las versiones de tracción total, que incorporan un diferencial central bloqueable.

Competitivo. El precio del Korando en su versión Premium de acceso a la gama es de 25.900 euros, sin contar promociones. Una tarifa muy competitiva, ya que en cuanto a dotación trae todo lo necesario y nos permite disponer de más potencia que sus posibles rivales. De hecho, por precio sería incluso más competitivo que las versiones básicas de la competencia, que se mueven en el entorno de los 150 caballos.