AUDI RS3
REGALO DE DESPEDIDA  
En el final de su ciclo de vida, el A3 saca a relucir su lado más radical con esta versión RS3, una bestia de 340CV calmada a base de una tracción quattro muy efectiva  

Nunca antes Audi había tenido en su catálogo tal compacto, bastante más potente que el S3 de 265 CV. Toma prestado el motor cinco cilindros de 2.5 litros y 340 CV que ya vimos en el TT RS, al que por supuesto se ha acompañado de un bastidor revisado (vías, discos y neumáticos son más anchos que en el S3), suspensiones deportivas, el mejor cambio de la casa (la caja de doble embrague S Tronic de siete velocidades), y como no, de la tracción integral quattro reservada a los pesos pesados de Audi.

Casi tunero. Su aspecto nos deja sensaciones opuestas. La planta del coche es imponente, con esos faldones sobredimensionados y las enormes entradas de aire delanteras, y la pintura ‘Rojo Misano efecto perla’ (825 euros) para realzar su carácter deportivo. Pero esas llantas (opcionales por 260 euros) remarcadas en rojo añaden un toque macarra inusual en Audi que tampoco le hacía falta. Para más inri, solo aparece en carrocería de Sportback de ¡cinco puertas!
Arranco el motor con la ilusión de un niño al despertar el día de Reyes. En este caso mi regalo es un compacto ultradeportivo que ruge de forma comedida al ralentí, pero que se envalentona de qué manera al pisar el acelerador. La aceleración es simplemente brutal, de las mejores de su clase, dejándonos pegados a sus excelentes buckets delanteros (de serie se ofrecen otros asientos menos radicales) y enlazando marchas, gracias al cambio de doble embrague S tronic, a un ritmo vertiginoso. Como es habitual en la casa, las levas del volante se me quedan pequeñas.
Asisto muy sorprendido a la gran capacidad de tracción del sistema quattro de Audi, que apenas deja perder rueda incluso con el gas a fondo. También en curva la tracción integral facilita mucho la gestión de tanta potencia y permite ciertos errores (por ejemplo su rival más directo, el Serie 1 M, es más vivo y exigente), y a costa de perder sensaciones este RS3 es demasiado neutro
-aunque terriblemente rápido y eficaz- como para ser el ultradeportivo compacto más excitante del mercado. Siendo meticulosos, no le ayudan mucho los kilos extras de su carrocería de cinco puertas, y pide una dirección algo más rápida, que no precisa.
Al apretar el botón S, los cambios son aún más rápidos y el motor denota un zumbido más audible, reservado para momentos puntuales porque puede cansar. Pisa con tanta firmeza que cualquier bache se siente, por lo que mejor olvidar la ciudad; y aquí los consumos se disparan.
Espero que el futuro A3 nos vuelva a regalar una versión tan bestial como este RS3. El binomio perfecto de su fantástico motor y su efectiva tracción convencen.