VOLKSWAGEN EOS 1.4 TSI SPORT
ATEMPORAL  
El duelo fratricida entre descapotables está servido con la inminente llegada del Golf Cabrio. El Eos apelará a la versatilidad de su techo duro para seguir siendo el coche de todo el año  


Hablar del Eos es hablar de dos coches en uno separados por 25 segundos, el tiempo que tarda el techo en ejecutar las operaciones de plegado y desplegado. No es precisamente el más rápido de la categoría en estas maniobras y tampoco permite realizarlas en movimiento hasta cierta velocidad, de modo que si nos sorprende una tormenta habrá que buscar un lugar donde parar para poder cubrirnos con el techo.
Una de sus peculiaridades es que monta un techo de cristal de dos láminas cuya parte delantera se puede abrir sobre la posterior, de modo que el Eos también puede asumir el papel de coupé con techo solar corredizo que incluye además su propio deflector.
Desde el interior se desprende la misma sensación de solidez y calidad percibida de cualquier Golf, con la inclusión entre su dotación estándar de asientos delanteros deportivos que proporcionan una sujeción tan buena como su nivel de confort.
El acceso a la fila posterior no se hace incómodo -incluso las butacas delanteras tienen memoria de posición- y una vez allí damos con dos plazas que permiten el acomodo correcto de un par de adultos, con la cota de altura marcando los límites de la habitabilidad ya que en modo coupé la distancia hasta el techo se ve comprometida para personas de más de 1,75 metros.
Los 380 litros de capacidad de carga con el techo puesto suponen un registro modesto respecto a la competencia, pero sería otro punto a su favor respecto al Golf Cabrio (250 litros) si prolongamos nuestras escapadas más allá de un mero fin de semana.
Con el techo puesto, el Eos consigue un aislamiento y depara unas sensaciones en el interior similares a las de cualquier coche cerrado, mientras que si nos ponemos el cielo por montera lo más aconsejable sería invertir otros 305 euros en el paravientos opcional -anula las dos plazas posteriores- para que las turbulencias del viento no hagan una condena de los desplazamientos más largos y a mayor velocidad.

Cuando el firme se presenta irregular y bacheado se pueden apreciar ciertos ruidos y vibraciones procedentes del techo, algo habitual en este tipo de vehículos, pero por lo demás, a nivel dinámico, pocos reproches se le pueden hacer. La plataforma Golf es toda una garantía de efectividad, y aquí deja una impronta de coche estable, fácil de conducir, de reacciones nobles y previsibles y con una tremenda naturalidad para dibujar las curvas apoyado en una dirección de tacto muy agradable. Todo ello con un tarado de suspensión lo suficientemente cómodo como para disfrutar de su faceta más lúdica, de tranquilos paseos arropado por el sol y el viento.

Paladeando la gasolina.
En el Eos se imponen las mecánicas de gasolina, tres frente a un único diésel, y es que los nuevos motores de inyección directa parecen hechos a la medida de un cabrio. Incluso el 1.4 TSi en su variante de 122 caballos con la que arranca la gama es una opción totalmente recomendable siempre que no pretendamos llevar el chasis a sus límites.
Con el habitáculo expuesto al aire libre se agradece el mayor refinamiento sonoro de la gasolina respecto a un TDI, mientras que su elasticidad le permite, por un lado, deparar una buena respuesta desde bajos regímenes que invita a una conducción relajada e incluso de consumo moderado abusando de las marchas largas, y por otra parte estirar cada relación hasta regímenes más elevados para darnos de vez en cuando un “chute” de sensaciones de conducción, que también se agradece. En la zona media de giro del motor la sensación de fuerza y contundencia por la acción del turbo no es tan acusada como en un turbodiésel, pero lo más importante es que el empuje es homogéneo y siempre encontramos reservas de energía bajo el pedal del acelerador.
Por precio, el Eos está por encima de la competencia generalista, 308 CC o Mégane CC, pero en su descargo diremos que se deja acompañar por una dotación de serie de lo más interesante incluso para su acabado básico Sport, que ofrece climatizador bizona, sensor de parking trasero, ESP, conexiones USB y auxiliar, lector de tarjetas SD, sensores de luces y lluvia, etc. El Golf Cabrio es el gran esperado, pero el Eos todavía tiene mucho por ofrecer.