ARQUITECTURA URBANA
El ambiente urbano es un escenario muy propicio para que las marcas den rienda suelta a sus proyectos más jóvenes y frescos. Quizá no estemos ante modelos tan “chic” como el Fiat 500 o el popular Mini, pero las dos propuestas que comparamos cumplen con las aspiraciones del cliente urbano que demanda un vehículo utilitario y algo más. Toyota nos presenta su Urban Cruiser -todavía algo desconocido pues no es un modelo de grandes ventas- jugando con la ambigüedad de ser, según se mire, un pequeño todocamino o bien un monovolumen urbano. Más convencional es el nuevo ix20 de Hyundai, un automóvil que sigue más a rajatabla los cánones del pequeño monovolumen pero vestido de una atractiva carrocería.
Cuestión de tamaño. Estética aparte, lo cierto es que para el que necesite espacio la elección parece clara. Exteriormente las dimensiones del Hyundai, con más de cuatro metros de largo, se imponen a la carrocería más menuda del Toyota, que se queda 17 cm. por detrás y es además más estrecho y bajo.
Todo esto tiene consecuencias inmediatas en el espacio interior. Centrándonos en la vida a bordo, los dos utilitarios cuentan con multitud de huecos y espacios portaobjetos. Sin embargo, las cotas del Hyundai propician viajes más placenteros y sus plazas traseras son excelentes para un coche de este segmento. Lo tiene todo: suelo plano, una práctica banqueta deslizante, respaldos abatibles y regulables en inclinación, y una anchura digna de berlinas superiores.
Como colofón, el ix20 está dotado de un gran maletero de 440 litros. Al abrir el portón no parece tan grande, pero es que hay que descubrir el amplio fondo oculto tras el falso suelo. En este sentido, el más pequeño Urban Cruiser poco tiene que hacer. Sus 314 litros de capacidad se quedan muy atrás y sus plazas posteriores son considerablemente más estrechas. Adiós al tercer pasajero. En todo caso, no hay que menospreciar la flexibilidad de su banqueta trasera (como en el Hyundai es deslizante y abatible) para ganar espacio al pasaje o a la zona de carga.
Ambos proponen un puesto de conducción elevado aunque mejor resuelto en el ix20, donde valoramos positivamente su mayor superficie acristalada y las mejores posibilidades de regulación de volante y asiento; aquí el japonés peca de tener un ajuste de la columna de dirección escaso, y nos coloca en una posición un tanto baja y alejada. Otro detalle a mejorar es la ubicación del botón del ordenador de a bordo, dentro de la instrumentación.
Por su parte, en el Hyundai lo más molesto es el montante del parabrisas, no por su grosor (incluso cuenta con una ventanilla lateral), sino porque se encuentra justo hacia donde miramos en los giros cerrados de izquierdas.
Misma caballería. En su oferta mecánica los dos modelos contemplan motores turbodiésel de 90 CV como tope de gama. Son propulsores en general suficientes para su categoría, que son algo ruidosos en frío y sobre todo en las fases de aceleración, pero que a velocidades de viaje tampoco resultan molestos. En el caso del ix20 además se producen más ruidos aerodinámicos.
A pesar de que ofrecen regímenes de par máximo similares, anunciando el comienzo de la mejor zona a partir de 1.800 rpm, en la práctica comprobamos caracteres diferenciados. El Urban Cruiser denota mayor brío y predisposición para salir desde abajo, aún cuando hay que superar las 1.600 rpm para notar empuje. A partir de ahí estira con una buena fuerza si bien tampoco hay mucha vida más allá de las 4.000 vueltas. El Hyundai parte de un par superior (220 Nm por 205 Nm de su contrincante), pero apenas hay fuelle en la zona inicial. Esta debilidad perjudica sus arrancadas y obliga a tirar demasiado del cambio de marchas. Digamos que cuando el Toyota va en su régimen bueno, el Hyundai necesita casi 1.000 vueltas más para rendir a un nivel similar. Su motor es más puntiagudo y estira de forma utilizable hasta cerca de las 4.500 rpm., más arriba que en el Urban Cruiser.
Un buen detalle que montan ambos modelos -y es algo que últimamente se está imponiendo en prácticamente todos los segmentos- es la presencia de indicadores del cambio aconsejado de marcha. El del Urban Cruiser resulta más adecuado para una conducción real (indica tanto el momento de subir como de bajar de velocidad), porque el del ix20 pide el cambio aunque el motor apenas tenga fuerza para recuperar. Dicho ésto, igualmente hay que destacar la eficiencia del propulsor Toyota, al arrojar en nuestras mediciones un consumo combinado de sólo cinco litros, lo que representa medio litro menos que su oponente.
A igual precio... Llegamos al momento de decidir por cuál decantarnos, y su precio final muy igualado tampoco nos saca de dudas. No obstante, sí que observamos un equipamiento de serie más completo en el Hyundai, con elementos interesantes como el control de velocidad de crucero, el climatizador, las luces direccionales (no son faros adaptativos, sino luces adicionales para el giro), toma USB, techo panorámico, etc.
El Toyota no tiene ni la presencia interior de su rival, ni su generoso tamaño, pero aporta un mejor motor y un concepto de coche algo distinto como principales reclamos. Aunque si realmente queremos marcar diferencias y el dinero no es problema, ahí tenemos un Urban Cruiser 4x4 por 2.300 euros más.