PELIGROSAMENTE JUNTOS
Quien piense que una berlina clásica es estéticamente aburrida debe empezar a cambiar de criterio. Si en la categoría de las llamadas “berlina-ejecutivo” el Mercedes Benz CLS inauguró la estética del cupé de cuatro puertas, el Volkswagen Passat CC, que vió la luz en el Autoshow de Detroit de 2008 fue el pionero, la primera berlina con esa configuración, con la que se busca captar a un cliente más joven, a quien atraiga un diseño más dinámico y deportivo.
El mismo planteamiento. El debú del Volvo S60 en el mercado español nos ha animado a enfrentarlo con el Audi A5 Sporback. Quizás su rival natural podría ser el A4, sin duda, pero creo que la estética del Sportback se acerca más a esos cánones de berlina-cupé. Tanto es así que hay un A5 dos puertas, no dejo de preguntarme si en Volvo no se van a plantear desarrollar sobre la base del nuevo S60 un cupé que plante cara al citado Audi o al BMW Serie 3 Coupé.
Si nos atenemos a los fríos datos de las dimensiones, el Audi y el Volvo caminan muy parejos. El modelo sueco es ligeramente más corto -8,3 centímetros-, apenas un centímetro más ancho y 93 milímetros más alto. Y es este dato el que único que le hace perder algún tanto respecto al A5 Sportback en cuanto a imagen más deportiva, por que la anchura de vias delantera y trasera es casi idéntica; ambas dimensiones son responsable también de aportar su grano de arena al aplomo visual de los coches.
En algo tan subjetivo como es la estética, no voy a entrar. Lo dejo a criterio del lector. Ambos son realmente atractivos y dejaría que se inclinase sólo la balanza un poco en favor del Audi por unos trazos algo más estilizados y, ante todo por esas puertas sin marco para las ventanillas que le dan un toque de exclusividad adicional. Pero ello no implica un demérito para el S60, que firmado por Peter Horbury -quien ha retornado a Volvo tras una etapa en Ford Motor Company- constituye un golpe de timón en el estilo de diseño de la marca sueca.
Diferenciados. Si el aspecto dinámico de sus carrocerías los asemeja, en cuanto a concepto más juvenil y deportivo que las berlinas convencionales, una vez dentro, el alemán y el sueco se diferencian más. El Audi está presidido por un salpicadero que es casi calcado de otros modelos de la marca. Está exquisitamente terminado y es muy vistoso con elementos como la instrumentación o la consola central presidida por el selector del cambio y el mando giratorio del MMI para las funciones de navegación, equipo de audio, etc.
En el caso del Volvo, también se mantiene fiel a su pauta de diseño nórdico, con la ya tradicional consola central “al aire” y una concepción en general menos llamativa, más sobria que la de su oponente, si bien comparte con él una excelente calidad percibida. La sensación de estar bien acabado y con materiales de calidad.
Los dos podrían “hablarse de tú a tú” en cuanto a habitabilidad. Basta echar un vistazo a la tabla de especificaciones para ver cómo la diferencia de cotas es casi cuestión de milímetros. Eso sí, el A5 Sportback está concebido como un riguroso cuatro plazas; la trasera central no existe como tal. En el caso del S60, sí se puede considerar un cinco plazas, pero el sufrido ocupante del espacio central se verá incomodado por una mayor dureza del guarnecido, por el túnel central que requieren las versiones de tracción integral e incluso por los rebordes de las esculpidas plazas laterales.
Y si hablamos de espacio, es inevitable mencionar la capacidad de carga de uno y otro. La quinta puerta del Audi le da un plus de versatilidad a la hora de cargar objetos muy largos o de gran volumen abatiendo los asientos. Se mueve entre los 480 litros hasta los 980. Por contra, el Volvo pierde aquí la partida con sus escuetos 388 litros y una boca de acceso al maletero que se nos antoja estrecha a la ahora de cargar el equipaje.
Caracteres diferentes. En cuanto al comportamiento de uno y otro propulsor, hay que hacer matizaciones. Los dos comienzan a entonarse una vez superada la barrera de las 1.500 vueltas, y se echa de menos algo más de contundencia por debajo de ese régimen de giro. Pasado el trámite, el cuatro cilindros del Audi es más “alegre” hasta llegar a la zona roja del cuentavueltas, mientras que el nuevo cinco cilindros sueco, que entrega sus 163 caballos a sólo 3.000 revoluciones, pierde algunos enteros si lo que queremos es realizar una conducción seudodeportiva, ya que se “desfonda” al moverse en la barrera de las 4.000 revoluciones por minuto.
Desde el punto de vista dinámico, el S60 es el primer Volvo que puede presumir de acercarse peligrosamente en comportamiento a los referentes en este sentido, Audi y BMW. La amortiguación estándar puede mejorarse opcionalmente con la pilotada Four-C, que considero prescindible, dado el excelente comportamiento del S60 en toda clase de trazados, ya sea en autopistas de rápidas curvas o en carreteras de montaña. Además, también aporta su grano de arena una dirección electrohidráulica con unas nuevas leyes de funcionamiento que hacen que sea más directa y precisa. Por otro lado, como en otros modelos de la nueva “hornada”, el control de estabilidad -DSTC para Volvo- interviene en la trayectoria del coche frenando levemente la rueda trasera interior en caso necesario al tomar las curvas, trabajando casi como un diferencial autoblocante electrónico. Un sistema similar al que incorpora el A5 Sportback, que sólo por pequeños matices vencería en este apartado al modelo sueco. En cualquier caso, si para el modelo sueco existe la opción de optimizar aún más su chasis con la suspensión Four-C, Audi ofrece esta variante del A5 Sportback con la tracción integral Quattro, que en determinadas circunstancias marcaría una pequeña diferencia, restándole carácter subvirador, pero a cambio de 2.140 euros más.
Tomar una decisión final siempre es complicado. En este caso, porque nos referimos a todo un icono como marca, Audi, que juega con la ventaja del “marquismo” de muchos clientes, potenciales y reales. Sin embargo, en beneficio del nuevo S60 hay que señalar que está tan cerca dinámicamente del A5 Sportback que es sin duda un alternativa sólida frente a la hegemonía del de los cuatro aros. Eso sin entrar en el terreno de los precios y equipamientos, donde el coche sueco juega muy bien sus cartas.
Lo que está claro es que rivales no le van a faltar al nuevo Volvo. La lista es larga: Audi, con sus A4 y A5 Sportback, BMW Serie 3, Mercedes-Benz Clase C, Lexus IS e incluso las versiones más altas de firmas generalistas. Me refiero a los Citroën C5, Renault Laguna, Ford Mondeo, Saab 9-3, el futuro Peugeot 508, etc, que frente a él poueden jugar la baza de unos precios algo más contenidos.