AUDI A1 1.4 TFSI S TRONIC AMBITION
CONCENTRADO DE AUDI  
Audi encara un reto importante. Se adentra en un segmento nuevo, el de los coches pequeños, a priori complicado para una marca de lujo, y más teniendo en cuenta que la referencia es el exitoso Mini  


Era el momento. Con la imagen de Audi por las nubes y el actual contexto económico que debería primar a los coches pequeños, el lanzamiento de un modelo de acceso a la gama resultará más sencillo. Y, además, el A1 servirá también de icono tecnológico a futuro, ya que incorporará sistemas de propulsión híbrida y eléctrica... pero eso será mañana.
Hoy toca analizar a fondo la que, por el momento, será la versión más ambiciosa del A1. Se trata del 1.4 TFSi con doble sobrealimentación (compresor y turbo), cambio de doble embrague DSG de siete velocidades y el acabado más completo, denominado Ambition. El precio final será de 22.350 euros, un coste muy en la línea de su rival natural, el Mini Cooper, y en su equipamiento de serie incluye aire acondicionado, llantas de aleación de 16 pulgadas, control de tracción y estabilidad, autoencendido de luces y sensor de lluvia, faros antiniebla y suspensión deportiva. Suficiente para competir con el Mini, pero por debajo de lo que podrían ofrecer otros rivales como el Alfa Romeo MiTo o el Citroën DS3.
Como sucede con el Mini, una de las aspiraciones de su comprador vendrá por las posibilidades de personalización, sobre todo en el exterior. Aquí, el A1 no hace el alarde de posibles combinaciones decorativas que despliega el Mini, pero a cambio por 400 euros más se le puede dar un toque original con el arco del techo pintado en contraste con el resto de la carrocería, un ejemplo claro es nuestra unidad de pruebas. Eso sí, inspirado en sus hermanos de gama dispone de opciones de altísimo nivel, como los faros de xenón plus, llantas de hasta 18 pulgadas, equipos de sonido con hasta 14 altavoces o navegadores DVD con disco duro.

Un auténtico Audi. Estéticamente puede gustar más o menos, pero es un Audi, quizá un A3 concentrado. El frontal, con los faros con luz diurna flanqueando la parrilla trapezoidal le dan un claro aire de familia, mientras que la zaga adopta proporciones en los faros más parecidas a las de los SUV que a los de las berlinas. El guiño del arco del techo resaltando de la carrocería le da más personalidad, pero hemos visto unidades sin él y, aunque menos originales, no pierden un ápice de atractivo.
Donde no baja la calidad es en el interior. Sentado a sus mandos te vienen sensaciones muy parecidas a las experimentadas en sus hermanos mayores. Al menos, con la presentación excepcional de nuestra unidad de pruebas, que equipaba el volante específico multifunción con levas para el cambio o el navegador más avanzado. Detalles como la iluminación ambiental, la tapicería en tela bicolor o los detalles cromados repartidos por el salpicadero (de plásticos mullidos de gran tacto, por cierto) denotan su linaje premium.
Con 3,95 metros se situa más en la órbita de los urbanos de última generación (en el entorno de los cuatro metros) que en las medidas del Mini. El A1 está homologado para cuatro plazas, aunque las dos traseras están rozando el límite de habitabilidad. Para un pasajero de 1,75 hay suficiente espacio para las piernas para aguantar un desplazamiento largo pero la cota de altura es mucho más limitada. El techo, por la parte interior está moldeado para dar unos milímetros extra a la cabeza, pero en cualquier rebote podemos tocar arriba ( y hablamos de 1,75 m...). También los pilares laterales están muy cerca, tanto que casi nos sirven de reposacabezas... Para niños no hay problemas, pero van justas para adultos.
A cambio, el maletero cubica 270 litros, que no está mal pero tampoco llega a las capacidades de otros posibles rivales. Tiene un doble fondo, que no es muy aprovechable pues ahí va la batería. La “excusa” oficial es que así se mejora el reparto de pesos, pero la realidad es otra: hay que liberar hueco delante para un futuro electromotor y preparar espacio detrás para alojar las baterías de la variante eléctrica.

Pequeño, pero brillante. El 1.4 TFSi con doble sobrealimentación (un compresor que actúa a bajas vueltas y un turbo que interviene en alta) es uno de los propulsores gasolina de baja cilindrada más brillantes del momento, y resulta más eficiente aún asociado al cambio automático de dos embragues. Tiene respuesta desde la primera solicitud del gas, casi como un TDi, aunque luego le falte un punto de garra en alta. Además, su consumo es muy razonable, en el entorno de los 6,5 litros de media en nuestra prueba. De hecho, las emisiones (asociadas al consumo) están por debajo del umbral fiscal de los 120 gr/km.
No vamos a volver a repetir mucho las bondades del cambio, muy agradable en ciudad y cumplidor de sobra en conducción deportiva, sino que vamos a centrarnos en la dinámica de conducción, el factor diferencial del Mini, el enemigo a batir de la nueva creación de Audi.
Con la suspensión deportiva de serie en los Ambition (muelles y amortiguadores más enérgicos) y los neumáticos opcionales de nuestra unidad (215/40 R17), el A1 muestra una gran precisión de guiado y un límite bastante alto de adherencia antes de que aparezca el subviraje. Es fácil de llevar y resulta efectivo, un compromiso que gustará tanto al público masculino como al femenino (que tendrá mucho que decir en la decisión de compra de este modelo). Unido al motor, que da un buen nivel de potencia pero quizá no tanto como para poner en aprietos de verdad al chasis, este A1 tope de gama es bastante asequible en general y no tan radical como el Mini... aunque tampoco es tan divertido.
No está mal para empezar, pero esto no quedará aquí. Quedamos a la espera de variantes más potentes y versiones deportivas, seguramente un S1, que pondrán más en apuros al actual líder de los urbanos. Mientras tanto, el reto para Audi será conquistar con una receta premium un segmento en el que el precio manda. Para ello ofrece calidad, distinción, equipamientos de primer orden y, en el futuro, la propulsión eléctrica e híbrida orientada hacia la ciudad, el habitat natural de este tipo de coches. Un argumento, el tecnológico, que será clave en el camino del A1 hacia el éxito.